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viernes, 12 de julio de 2013

PIZZA CON MOZZARELLA VEGANA

En realidad no pensaba hacer ninguna pizza esta vez, sino sólo un untable de anacardos del libro de Joanne Stepaniak que ya he alabado varias veces en este blog. Pero al ver la textura que resultaba, me pareció muy parecida a la del queso fundido...así que he tenido que experimentar.
Hay que decir, en honor a la verdad, que tampoco este "queso" corresponde a la receta original del libro de Stepaniak. Y eso porque, simplemente, lo leí deprisa y mal. Donde ponía crema de anacardos crudos yo leí anacardos solamente...así que esto ha sido una completa serendipia...como todos esos inventos (el microondas, por ejemplo) que surgieron por casualidad. Así que doy la receta de acuerdo a mi equivocación. La pizza, por su parte, ha sido totalmente improvisada y con los ingredientes que tenía a mano.

INGREDIENTES

Para el "mozzarella vegano":

Tres cucharadas bien llenas de anacardos crudos
Un poco menos de 250ml (=taza) de agua
Una cucharada de levadura nutricional
Media cucharadita de sal
Una cucharada de harina de maíz o de arroz para usar como espesante (yo la he usado de arroz)

Para la pizza:

Una taza y media de harina, mitad blanca y mitad integral
Media taza de agua
Dos cucharadas de aceite de oliva virgen
Media cucharadita de azúcar
Una cucharadita de sal

Una cebolla roja en aros muy finos
Una cebolleta con su parte verde igualmente en aros
Media taza escasa de agua
Un cuarto de pimiento rojo cortado a daditos muy pequeños
Cinco o seis aceitunas verdes al gusto, pueden ser también negras, cortaditas
Cinco cucharadas de salsa de tomate napolitana, u otra al gusto
Seis o siete tomatitos cereza
La mitad de la cantidad preparada de la mozzarella vegana
Sal, pimienta y aceite de oliva virgen adicional
Orégano

PREPARACIÓN

Para hacer la mozzarella vegana, ponemos en una procesadora del tipo que tengamos todos los ingredientes; si no es muy grande podemos poner poca agua y añadir el resto fuera de la máquina. Tenemos que triturar hasta que quede lo más homogéneo y fino posible.
Una vez conseguido esto, traspasamos el contenido de la trituradora a un cazo, y lo ponemos a fuego medio-alto. Lo llevamos a ebullición sin parar ni un momento de dar vueltas con una cuchara de madera. Una vez hierva se espesará notablemente; entonces bajaremos el fuego y removeremos durante un minuto. Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente, incluso en la nevera, si lo vamos a usar como untable. Si es para la pizza, se puede utilizar inmediatamente.

Preparamos la pizza uniendo todos los ingredientes hasta que se forme una masa manejable, que seguimos amasando durante un rato para luego dejarla reposar hasta que doble su tamaño.

Mientras tanto hacemos la cobertura de la pizza. En una sartén sofreímos la cebolla, cebolleta, pimiento y aceitunas; yo en realidad lo he dejado cocinar en la media taza escasa de agua indicada en los ingredientes, pero si queréis lo podéis hacer con aceite. Cuando la cebolla esté blandita se añade la salsa y los condimentos y se sigue haciendo para que se confite un poco.

Sacamos la masa del recipiente donde haya estado levando y la extendemos en el molde o placa que vayamos a utilizar en el horno, engrasado o forrado según nuestra costumbre o conveniencia. Procuramos dejar los bordes gorditos, a no ser que nos gusten finos. Extendemos la cobertura uniformemente, distribuimos con una cuchara montoncitos de nuestra mozzarella vegana y repartimos los tomatitos cherry por encima, cortados por la mitad y con la parte cortada hacia arriba. Espolvoreamos con orégano, si es fresco cortadito, luego con sal y finalmente regamos con el aceite de oliva adicional.

Ahora procederemos al segundo levado, lo podéis hacer fuera o dentro del horno; yo lo hago dentro, a una temperatura de unos 80 grados, y tarda una hora en estar a punto. Entonces subo la temperatura a media-alta, unos 200 grados, y dejo la pizza hasta que esté lista , en mi horno, con calor abajo y arriba, normalmente son unos veinte minutos.
Para comprobar que está hecha, además de guiarme por el color doradito, toco los bordes para ver si ya no están blandos y si no se deshacen rascándolos un poco, e intento levantar con una espátula la pizza; si se dobla por el centro no está hecha, si más menos está rígida si lo está.

Os dejos las fotos más importantes del proceso...no me diréis que el untable de anacardos no parece mozzarella fundida.

Primero una foto de la pizza:





El mozzarella vegano recién hecho





Y la pizza ya cortada:








Si queréis, podéis usar todo el queso para esta pizza, así podréis cubrirla toda con él, si es que os gusta así. Las cantidades dan para dos personas, o cuatro si comen poco.

sábado, 15 de junio de 2013

PAN PLANO (O PRETZELS) SIN GLUTEN

Inauguro una nueva etiqueta en el blog: "Sin gluten". Yo nunca había probado algo horneado sin gluten, y el aspecto de los panes que se venden empaquetados me tiraba un poco para atrás. Pero consultando blogs de gente que sabe mucho de esto me he dado cuenta del amplio abanico de harinas sin gluten que existe...Así que me he lanzado a experimentar. La receta de hoy es una modificación de la "Pizza 'Verde' de Garbanzo", de la página web Más Allá del Gluten. Yo con la misma masa hice unos panecillos planos y una especie de pretzels que salieron muy buenos, aunque me los comí recientes y no sé cómo se hubieran conservado.

INGREDIENTES

Tres cuartos de taza de harina de garbanzos
Un cuarto de taza de harina de arroz (en la receta original, de yuca)
Una cucharada de semillas de lino dorado
Sal

La receta también pedía polvo de hornear, pero a mí se me olvidó...Y tampoco quedó tan mal.



PREPARACIÓN

La masa se preapara a mano de manera muy sencilla. Primero pulverizamos la linaza en el molinillo y le añadimos dos cucharadas de agua. Lo dejamos reposar unos diez minutos hasta que la mezcla tome una consistencia gelatinosa.
En un bol pequeño ponemos las harinas y la sal y vamos añadiendo agua, necesitaremos como un cuarto de taza, hasta que se forme una masa firme pero suave.
La utilizamos como nos parezca.
Para hacer los panes planos, dividí la masa en trozos iguales y les añadí condimento "Ibérico", en el que domina el pimentón.



Luego los aplané y les añadí bastante aceite de oliva, y luego semillas de sésamo tostadas.







Menos a dos trozos, con los que hice los pretzels




Lo horneé todo a horno medio-alto hasta que estuvo hecho...los panecillos planos necesitaron menos tiempo.






¡Buen provecho si os animáis a probarlos! Aunque yo la próxima vez si usaré polvos de hornear.


sábado, 27 de abril de 2013

GALLETAS CRUJIENTES DE SEMILLAS DE LINO

Estas galletas están inspiradas en los crackers crudos de lino, que se hacen con un deshidratador y no con el horno convencional. No tengo deshidratador y algún día probaré a imitar la versión original con el horno a muy baja temperatura...Pero esta vez tenía ganas de galletas saladas clásicas.
La receta original pide simplement semillas de lino trituradas, sal y el agua suficiente para formar una pasta manejable. Yo además he añadido semillas de sésamo, levadura de cerveza nutricional y cebollino fresco (recién cortado de mi humilde huerto en macetas). Además he triturado las semillas de lino en dos fases. En la primera hasta que se ha formado una harina, y en la segunda dejando bastantes semillas enteras o semienteras. Así tenemos la doble función, nutritiva y " amiga del intestino vago ". O enemiga, mejor dicho.
Lo que tengo que decir es que estas galletas tienen un regusto... a pescado! En efecto, los veganos o vegetarianos de hace tiempo sabemos que el aceite de lino, obtenido de sus semillas, se puede utilizar para dar a las preparaciones un sabor que nos recuerde al pescado...Con toda probabilidad son los omega 3, abundantes en el lino, los que le dan este sabor...como al pescado, de hecho. O sea que estas galletas pueden ser ideales para los nostálgicos del pescado. No es mi caso, pero tampoco me molesta el sabor... Si los no vegetarianos las comerían con salmón, no debemos extrañarnos si ya vienen con el sabor incorporado...

INGREDIENTES

Semillas de lino, aproximadamente dos tazas medianas
Una cucharada de levadura nutricional
Dos cucharadas de semillas de sésamo
Cebollino cortado, o cualquier especia o hierba al gusto
Agua necesaria para formar una masa consistente

PREPARACIÓN

Trituramos la mitad de las semillas de lino, por ejemplo en un molinillo para café, con la levadura y la sal.
Añadimos el sésamo y el cebollino y vamos incorporando agua hasta que consigamos una masa consistente aunque no demasiado dura.
Ponemos esta masa sobre un molde aceitado o con papel para horno y vamos aplanando con las manos o los dedos (que nos mojaremos de vez en cuando en agua) hasta que consigamos una masa bien fina y uniforme.
Con un cuchillo premarcamos la masa en forma de enrejado, de manera que los futuros crackers queden ya marcados y no se necesite después cuchillo.
Hacemos al horno a temperatura media alta, vigilando casi constantemente para que no se nos queme. Podemos dejarlo más o menos doradito y crujiente según nuestro gusto.